Tabla de contenidos CAPÍTULO 10 CAPÍTULO 12 CAPÍTULO 13 CAPÍTULO 14 CAPÍTULO 15 CAPÍTULO 16 CAPÍTULO 7 CAPÍTULO 8 CAPÍTULO 9 CAPÍTULO 11


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3 CAPÍTULO 1 CAPÍTULO 2 CAPÍTULO 3 CAPÍTULO 4 CAPÍTULO 5 CAPÍTULO 6 CAPÍTULO 7 CAPÍTULO 8 CAPÍTULO 9 CAPÍTULO 10 CAPÍTULO 11 CAPÍTULO 12 CAPÍTULO 13 CAPÍTULO 14 CAPÍTULO 15 CAPÍTULO 16 Tabla de contenidos

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6 CAPÍTULO 1 Colonia India de Battle Mountain 32 años atrás La casa diminuta y blanca era poca cosa. Pero el bosque de la propiedad que la cobijaba era todo lo contrario. Grande y espeso, y el lugar de reunión de la colonia india Gunlock que residía en Battle Mountain. Aquella noche, la chamana Ayahutli, «niebla» en indio, había recibido la visita de una mujer blanca, la cual, sin medida, señalaba a la joven Cihuatl abiertamente y la acusaba frente al Consejo de haberle robado al marido y de esperar el hijo de otro hombre. Del suyo. Cihuatl era una india gunlock pura. La única de ojos claros en la comunidad. Y estaba en cinta de su tercer hijo. Ya había tenido dos varones, de nombres Lonan y Dasan, de cuatro y dos años de edad. El que estaba por llegar se llamaría Koda, en honor a su marido, fallecido cinco meses atrás en un accidente en la sierra. Cihuatl temblaba en silencio, y rezaba por despertarse de aquella pesadilla. El jefe del Consejo Gunlock, escuchaba atentamente a la mujer de la ciudad que había venido hasta la reserva, decidida a culpabilizar a Cihuatl de su infelicidad conyugal. La anciana Ayahutli miraba a una y a otra como si oliera la verdad a distancia. Con sus ojos nevados por las cataratas, veía más allá de lo que había a simple vista. Es ella le digo! gritaba la mujer histérica. Su pelo rubio perfectamente recogido y sus ojos inyectados en cólera, fulminaban a la joven mamá india y

7 la miraban como si fuera el demonio. Ella es la que ha hechizado a mi marido y se ha abierto de piernas para él! Ella ha debido atraerlo con algún ritual de los de vuestra tribu y mi Ben ha dejado de quererme. Un ritual de los nuestros? repitió la anciana con voz rasposa. Sí! De sus brujos! El jefe del Consejo, cuyas trenzas negras y espesas caían sobre su jersey de lana azul oscuro, alzó la mano e hizo callar a la irreverente mujer. No sé qué se ha pensado que hacemos aquí, señora. Pero no hacemos la miró despectivamente hechizos de amor o de desamor. Nuestros ancestros no nos lo permitirían. Y yo le digo contestó ella rabiosa que esa mujer se ha acostado con mi marido. Les vi! En el despacho de Ben sus ojos se llenaron de lágrimas. No me lo niegues! recriminó a la hermosa india. Lo tiene obsesionado... negó reprobatoriamente. Y el niño que lleva en su vientre es de él. Cihuatl abrió sus ojos tricolor de par en par y su tez palideció. Cómo sabía esa mujer que ella estaba en cinta si nadie se lo notaba todavía? Es eso cierto, Cihuatl? el jefe achicó sus ojos negros acusadoramente. Es cierto que esperas el hijo de otro hombre? Solo hace cinco meses que mi hijo Koda trascendió. Su alma sigue aquí entre nosotros. Dime que no ha tenido que ver cómo te acuestas con otro. Siempre fuiste una mujer prudente Cihuatl, defiéndete, mujer le pidió la anciana nerviosa. La india alzó el rostro y mostró sus lágrimas sin vergüenza. Por qué le pasaba eso a ella? Por qué tenía que hablar de algo tan bochornoso y humillante? Si no se defendía, daría la razón a esa mujer. Y era mentira. Casi todo.

8 Estoy embarazada, sí. Embarazada de cuatro meses. Pero del hombre que me violó. Cómo?! exclamó el Jefe impactado. La anciana, en cambio, no pareció inmutarse, como si conociera su verdad o la hubiese leído en el viento. O en su olor, tal y como sabían hacer los ancestros de los chamanes Gunlock. No puedes lanzar una acusación así, Cihuatl y no demostrarlo la reprendió el Jefe. No puede demostrarlo. Les vi incidió Marlene. No era la primera vez que esta mujerzuela visitaba a mi Ben. El jefe se incomodó al oír aquellas palabras y por la mirada que lanzó a su nuera, pareció que creía a la gringa, aunque no pudo disimular su dolor, dado que esa mujer era la madre de sus nietos, y la esposa de su hijo muerto. Eso es mentira respondió ella con impotencia. Cihuatl la voz del Jefe se tornó grave. Tienes modo de demostrar que Marlene miente? Y piensa bien lo que vas a contestar le advirtió. Dado que el señor Bellamy así se apellidaba Ben es el abogado de nuestra comunidad, nos ha ayudado en muchos temas de territorialidad de las reservas y de nuestras tierras y se encarga de todos nuestros asuntos legales. Hasta la fecha, es un hombre de honor. Pero Cihuatl nunca olvidaría las palabras de Ben ni lo que él le ofrecía a cambio de unas firmas desinteresadas sobre unos terrenos que, según él, beneficiaría a ambos. Como ella no firmó, Ben hizo lo que hizo. Nunca había visto tanta perversión en los ojos de un hombre. No voy a mentir dijo la acusada sumida en sus desagradables recuerdos. Nunca lo he hecho. Visité a Ben porque él tenía que informarme sobre los

9 bienes que me dejó Koda... Fue él quien me llamó de carácter urgente para que lo visitara en su despacho. Miente! Lo ha visitado varias veces! Y una los vi yo. Eso no es así! Ella La señaló como si estuviera apestada! Ella se recolocaba las ropas, y Ben se subía el pantalón y...! No sé qué creíste que pasó! Pero en ningún momento fue consentido! Cihuatl mantuvo la serenidad, aunque la herida en ella era y sería profunda para siempre. Ben me violó! Me dijo unas barbaridades que...! Mentira! explotó Marlene con vehemencia. Tú sedujiste a Ben. Él me lo dijo cuando le pedí explicaciones sobre lo que había visto! Y qué pensabas que te iba a decir él, mujer?! espetó indignada. Que sí? Que sí me violó por no acceder a su petición? No me vas a engañar aseguró la mujer de Ben. Él predijo que me dirías eso Me dijo que lo habías visitado varias veces intentando cambiar la herencia del hijo del jefe, para que fuera toda para ti y pudieras disponer ya de ella, y no cuando tus dos hijos cumplieran la mayoría de edad. Querías ganarte a Ben para que modificara su testamento a tu favor. Eso no es verdad! Cihuatl tragó saliva con decepción y congoja. Aquello era una trampa. Ben era un peso pesado en la comunidad. Un mestizo bien acomodado e insertado entre los blancos de Nevada, siempre dispuesto a ayudar a los Gunlock. Pero era una serpiente. Un individuo interesado y manipulador. Un espíritu oscuro vivía en él, apoderado de la envidia y la ambición. Él abusó de mí... Abusó de mí! Tenéis que creerme rogó buscando una mirada amiga que no encontró.

10 Os vi repitió Marlene furibunda. Y creo a Ben. Él nunca se habría fijado en otra mujer, no me engañaría de no haber caído bajo el yugo de vuestra vuestra brujería la despreció. Con tu pelo negro y tus ojos claros... Lo embrujaste. Aquí no hacemos brujería contestó la anciana en tono reprobatorio. No sé qué crees que es nuestra comunidad, pero no hacemos esas prácticas. Cihuatl, cuándo pasó este... episodio? indagó intentando comprender a la joven madre. Al poco de morir Koda sorbió por la nariz. Ben me llamó para firmar unos empoderamientos de Koda contestó con voz temblorosa. Su gesto era poco esperanzador. Pero tenía otros planes para mí. Si tal cosa sucedió intervino el Jefe. Por qué no dijiste nada? Nosotros estamos para protegerte, muchacha asumió decepcionado. Lo sabes. Y que no nos informaras de algo así... Es porque es mentira sentenció la rubia Marlene. Me sentí humillada y avergonzada contestó Cihuatl agachando la cabeza. No sabía qué hacer. Pensé que debía callar, precisamente porque sé lo importante que es ese hombre para los intereses legales de la comunidad. Y yo no quería sacudió la cabeza provocarte más dolor, Jefe aseguró con lágrimas en sus ojos. Suficiente teníamos todos con la pérdida de Koda como para lidiar con nada más. No quería problemas. Pero... estás embarazada señaló la anciana. Ahora no se te nota el vientre, pero cómo ibas a explicarlo, chiquilla? Cómo ibas a dar respuesta a un embarazo cuando tu marido ya no estaba entre los vivos? Cihuatl se tocó el vientre y no supo responder. A continuación, se encogió de hombros. No he querido pensar mucho en ello.

11 Tal vez querría abortar sugirió Marlene con malicia. No negó ella. No puedo acabar con una vida así. No está en mi naturaleza. Yo... este bebé se tocó el vientre, no tiene la culpa. Ese hombre me violó repitió con dolor. Pero el bebé no va a pagar por ello. Vas a llevar la semilla de mi marido en tu interior? Tú, que lo sedujiste y lo manipulaste con vuestros juegos ancestrales...! se acercó a ella amenazadoramente. No vas a tener nada de Ben. Ni apellidos ni reconocimientos ni... No quiero nada de él. Es un miserable. Deja de mentir, perra le ordenó. Engañaste a mi esposo, lo hechizaste. Y exijo responsabilidades miró a la anciana y al jefe expectante. Deben echarla de la comunidad. No la quiero aquí! Esa decisión no es tuya contestó la anciana con calma. El Jefe no la echaría. Pero algo se había roto entre ellos para siempre. La confianza había desaparecido. Lo veía en sus ojos. Es tu palabra contra la de ella contestó el Jefe. No sabemos quién de las dos dice la verdad. Es difícilmente demostrable. Su barriga demuestra que digo la verdad se defendió Marlene. No está embarazada por la providencia. Deberías creerme a mí, suegro replicó Cihuatl. Soy de la familia. Nunca he hecho nada indebido. Siempre he llevado el apellido con orgullo y dedicación. Amaba, amo y amaré a tu hijo para toda la eternidad. No dejes que las palabras de esta mujer te nublen. Es cuanto menos inquietante su versión. Y tú has guardado silencio todo este tiempo... objetó el jefe dándole la espalda para mirar el fuego de la

12 hoguera encendido. Qué esperas que crea? Llevando el hijo de otro hombre en tu vientre sacudió la cabeza. Mi hijo tiene que estar removiéndose con nuestros ancestros. Claro que lo está. Pero por la rabia de no haber podido defenderme de la fuerza de ese abusador acotó ella con dignidad. Sin embargo, su recuerdo y su amor es el que me mantiene fuerte. Eso ha evitado que me derrumbara y me ha dado fuerzas para levantarme cada mañana, seguir con mi vida y pelear por mis hijos. Maldita hipócrita masculló Marlene perdiendo los estribos. No les engañes! Esto esto no se va a quedar así! No. Debería quedar con Ben entre rejas. Blasfemas. Vosotros tenéis a esta chamana que no hará nada por maldecirte señaló a Ayahuatl. Después, llevó su mano al bolsillo de su falda y sacó una bolsita de tela. Volcó su contenido en su palma para depositar un polvo negro y cenizo. Los nuestros también tenemos brujas, sabes? Y traigo esto especialmente para ti. La anciana se tensó y el Jefe observó a Marlene con desconfianza. Esta tierra es sagrada le recordó el Jefe. La magia de los blancos no procede en este lugar. No me importa, jefe Gunlock! contestó ciega de ira. Ellos no te van a castigar miró a Cihuatl. Sabía que era difícil de demostrar lo que decía. Pero yo sí te castigaré continuó la de tez pálida. A ti, Cihuatl, que te has metido en medio de un matrimonio feliz, con un niño, y bien avenido y has intentado destrozarlo, te maldigo sus ojos brillaron con decisión. Y lo haré del modo más dañino para una madre. Maldigo a tus tres bastardos a no encontrar el amor jamás, y a que nadie los quiera si no es un amor compartido. Los maldigo y los obligo a compartir a una misma mujer la india la miró

13 horrorizada. Los tres se enamorarán de la misma mujer. Los tres la querrán. Los tres se pelearán por ella. Solo podrán estar con la mujer que sea capaz de aceptarles, aunque les duela y les parta el alma. Y los maldigo a estar solos, porque... qué hombre enamorado permite que otro toque a la mujer que ama? rio. No creo en tus maldiciones dijo Cihuatl protegiendo su vientre. Marlene sopló el polvo de su mano y manchó el rostro de la india, que retiró la cara con asco. Deberías. Tus chamanes son poderosos. Pero mis brujos lo son más. Tus hijos serán unos infelices toda su vida. Unos pobres calaveras. Acarrearán con su maldición. Como tú. Cihuatl se limpió la ceniza de los ojos para ver cómo la mujer se alejaba sin despedirse del Jefe, y se iba de su comunidad satisfecha con el trabajo hecho. Vertiendo sobre ella falsas acusaciones y cubriéndola con el velo de la desconfianza y la traición. Nada volvería a ser lo mismo. Sabía que si se daba la vuelta no recibiría ni una palabra del Jefe, porque notaba su energía sin necesidad de hablar. Pero entonces la anciana habló: Es una maldición blanca hecha desde el odio y el despecho. Es poderosa asumió cerrando los ojos. Tus hijos están malditos, Cihuatl. Sea verdad o no tu defensa, es el precio a pagar por omitir algo como lo que te sucedió. Mis hijos no estarán malditos replicó la joven vilipendiada, acabándose de limpiar el polvo negruzco de las mejillas. Ojalá hubiera tenido el valor de contarlo. Pero era demasiado para mí... para la comunidad. Vas a estar marcada. Cuando se sepa la verdad... será duro. Ya sabes cómo encaja la comunidad la infidelidad y la mentira le recordó la anciana. Tú eras una mujer respetada. Esposa del futuro líder. No solo estarás maldita. Estarás señalada.

14 Cihuatl se quedó mirando el fuego con atención. La estaban invitando a irse. Ella tendría la decisión final de quedarse o empezar una nueva vida en otro lugar. Pero no tenía nada de lo que avergonzarse. Un hombre la había violado. Y en vez de apoyo, solo recibía amenazas y acusaciones. No se iba a ir. Koda no querría eso. Aguantaría y esperaría a que el tiempo, siempre sabio, le diera la razón. Y a que la verdad saliera a la luz de algún modo, en algún momento. Porque Cihuatl creía en la verdad y en la justicia. Sus hijos ni estaban ni estarían malditos. Ella se encargaría de darles una buena vida y de insuflarles valor para enfrentar las habladurías. La comunidad Gunlock era pequeña y familiar, pero no tardarían en chismorrear sobre ella. Cihuatl necesitaría mucha paciencia para mantenerse firme. Y lo haría por sus hijos, y por el bebé que venía en camino. Ella se aseguraría de que no hubiera ni una pizca de maldad en su alma. Y esperaba que llamarlo como al hombre de su vida, Koda, le diera esa luz y esa bondad que necesitaba. Los amaría a los tres por igual. No haría diferencias entre ellos, y los defendería a muerte. Aunque estuvieran marcados por la magia negra de una bruja, las palabras venenosas de una mujer despechada y abocados a ser unos calaveras toda su vida.

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16 CAPÍTULO 2 Santa Cruz California La mujer de ojos vidriosos yacía abierta de piernas en la cama, a cuatro patas. Y era incapaz de moverse. Incapaz de hablar o siquiera de pensar, perdida en el limbo del placer, la entrega y el abandono. Tenía a un hombre clavado en ella, por delante, tan profundamente que se sentía ensartada, como si un mástil la hubiera atravesado. Un mástil que se movía en su interior, al mismo tiempo que otro hombre la invadía por detrás. Era increíble. Las manos autoritarias de ambos la sujetaban, clavándole los dedos en las caderas y en las nalgas, enrojeciéndole la piel, demostrándole que no tenía potestad, que ellos eran sus dueños. Tal vez habría objetado algo de no tener la boca llena del miembro de un tercero, que cogía su pelo en un puño para no moverla del lugar, al tiempo que poseía su boca como nunca nadie había hecho. Sus testículos golpeaban contra su barbilla, con la misma fiereza con la que golpeaban sus carnes los huevos de los otros dos. Y estaba en el paraíso. Repleta. Llena. Adorada. En un universo de sensaciones irrepetibles. Poseída por tres hombres al mismo tiempo. Tres hombres de verdad, tres dominantes a los que no tenía que pagar para que hicieran aquello con ella. Los populares del mundillo de la noche y la dominación. Los más peligrosos e inclementes. Divinos físicamente, viriles y de miembros intimidantes. Eran un portento de la naturaleza y vertían su buen hacer sexual con ella con una maestría sublime.

17 La mujer no necesitaba mimos ni palabras dulces, y menos mal! Porque ellos no las prodigaban. Eran directos. Ardientes. Sucios... y no abusaban de los preliminares ni de los coqueteos. Para qué? Si todos sabían lo que querían. Aunque aquella noche estaban especialmente ausentes y metódicos. Y aun así, lo único que querían era correrse, y hacer que ella se corriera. Una. Dos. Tres veces. Las que ellos considerasen, hasta que creyeran que ya era suficiente. Cuando empezó a notar que el orgasmo le venía por la vagina y que los temblores le recorrían también el ano, supo que, aquella noche, ellos no tenían suficiente con cuatro orgasmos. Así que se abandonó a las sensaciones y a la posibilidad de caer inconsciente por el avasallamiento sensual al que era sometida. Y no había más dulce pérdida de consciencia que aquella en la que el dolor y el placer se mimetizaban tanto que los sentidos necesitaban desconectar. Apagarse, para hacer un nuevo reset. Mientras se corría, la visión se le borró por completo, y las pulsaciones disminuyeron, hasta hacerla caer en un sueño inevitable y profundo, en el que era la esclava de tres castigadores. Lonan salió a la terraza de la Villa que habían alquilado. Nada excesivamente ostentoso. Pero sí retirado de la costa, íntimo, para que nadie escuchara nada indebido. Una casita con jardín y piscina, con todos los accesorios que a ellos les gustaban, aunque no los hicieran servir. Con solo unos calzoncillos negros se apoyó en la barandilla, y se encendió un pitillo para mirar al horizonte perlado de luces de la cuidad. Con movimientos automáticos dejó el mechero y el paquete de tabaco sobre la mesita del conjunto de mimbre, y permaneció allí, de pie, realizando su primera calada. Entrecerró los ojos esmeralda al sentir que se le irritaban por el humo. Miró el cigarro con asco y lo tiró sobre el terrazo granate del porche

18 con desgana. Qué hacía fumando? Lo había dejado hacía años... No iba a volver a fumar otra vez, pero los nervios eran traicioneros. Sin castigarse demasiado por ello, intentó centrar su atención en el horizonte. California era hermosa, tenía una vida especial y su playa mansa invitaba a la reflexión a esas horas. Eran las tres de la madrugada. Jessica se había quedado dormida en la cama y habían decidido dejarla descansar. Aunque lo cierto era que se les había cortado la libido de golpe. Ella era una experta en orgías y en gangbangs, y una buena amiga. Poseía un cuerpazo y mucho valor para llevarse a los tres a la cama. Y a ellos les encantaba, porque aunque eran muchas las que querían llamar su atención, no todas asumían lo que era estar con tres dominantes como ellos. Aunque, sinceramente, no sabía si era correcto que les llamaran así. A los hermanos les encantaba su falta de reparos y su arrojo. Era una depredadora. Lonan miró hacia atrás para ver cómo su hermano Koda se quedaba sentado en la cama deshecha, al lado de la switch, y cogía el mando de la televisión para ver las noticias. También vio cómo Dasan se servía un coñac de la nevera metálica de la Villa, inmerso en sus pensamientos, tan sombrío como el resto. Después de una sesión de sexo solían beber juntos y hablar con Jessica o con cualquiera que les hubiera permitido gozar de su cuerpo de aquel modo tan altruista. Pero no era el día ni de hablar ni de compartir. Lonan volvió a mirar al frente, en silencio. El reflejo del agua de la piscina iluminada bailaba sobre su rostro de ángulos marcados y masculinos. Su mirada del color del césped estaba tan contrariada como su alma. Habían quedado sexualmente satisfechos, aunque él, como sus hermanos, siempre tenían cuerda para más. Pero la mala noticia, la desgracia, les había

19 pillado desprevenidos, y no sabían cómo digerirla. Posiblemente, cada uno lo haría a su manera. En su vida habían superado momentos delicados, inasumibles para muchos. Eran hombres curtidos y versados en un gran abanico de batallas. Héroes anónimos. Nadie sabía que venían del escuadrón especializado en rescates y contraterrorismo de los Delta Force. Sus misiones fueron muchas y distintas, a muerte. Aunque ya no ejercían como tal, aquella era su vocación, defender a los suyos y proteger a su país. Sin embargo, fue su hobby el que les dio la fortuna que habían recaudado con los años. Los tres jugaban al póker, y participaban en partidas de segunda división y en algunas timbas ilegales en las que se jugaban premios a todo o nada, de sumas mayores que en las de cualquier campeonato profesional de póker. Y a los hermanos Calavera, intrépidos como eran, no se les resistían ese tipo de encuentros. A niveles personales, para ellos, el sexo era una necesidad primitiva, un placer de la vida del que no se querían privar, aunque tuvieran gustos distintos, poco tradicionales y complicados de compartir. Pero en el mundo de la dominación y la sumisión habían encontrado personas como ellos, de mente abierta y cero prejuicios. En ese mundo todo era posible, todo estaba muy permitido, siempre y cuando fuera de mutuo acuerdo y nadie acabase dañado física o mentalmente. De ese mismo reino de luces y sombras venían aquella noche. Se había celebrado una convención para Amos y Amas en Santa Cruz. Jessica también había asistido y, como hacían siempre que podían, habían quedado para pasar la noche los cuatro juntos. Pero el móvil de Lonan empezó a sonar al poco de quedar Jessica inconsciente por su último orgasmo.

20 Nada, por muy aleccionados que estuvieran en otras facetas, les había preparado para aquel varapalo. La llamada era del hospital de Nevada. Del Southern Hills. Y la hacía un policía. Su madre Cihuatl había muerto. Uno de los autobuses que solía coger para viajar desde el cerro en el que vivía hasta Las Vegas, sufrió un accidente al despeñarse por una de las sierras. Ella junto con diez personas más habían perdido la vida. El accidente salía por los canales principales de noticias del Estado. El número de víctimas subía a once. Joder... Lonan cerró sus ojos esmeralda y se pasó la mano primero por la barba de dos días que tenía, y después por el pelo corto y oscuro, que aún conservaba de los Delta Force, a diferencia de sus hermanos, que se habían pasado a otro estilo más urbanita. Koda parecía un pájaro loco con cresta algo más clara que el castaño de su pelo y los laterales al estilo militar. Y Dasan tenía el pelo largo negro por arriba y se lo echaba todo hacia a un lado, como si tuviera capa, aunque lo tuviera más largo de un costado que del otro. Toma Dasan salió al exterior. Vestía solo unos tejanos y mostraba su torso desnudo, pero sus brazos estaban impregnados de tatuajes con flores y dragones. El mediano se colocó a su lado y le ofreció un vaso de coñac con hielo. Su mirada plateada parecía quebrada del dolor. Nos irá bien. Nos calentará el alma. Lonan aceptó el trago y pensó que le iría bien para detener la congoja. los Calavera no lloraban. No lloraban nunca. Esa era una de las lecciones que su

21 madre les dio. Sus hermanos sentían su misma aflicción pero no eran dados a exteriorizar esas emociones que mostraban vulnerabilidad. Mierda, tío lamentó Dasan con voz ronca. Mamá ha muerto. Esas malditas carreteras en mal estado... masculló Lonan sujetando el vaso con mano temblorosa. Mamá siempre se quejaba y decía que un día tendrían un accidente. Y no se equivocaba. Koda apareció tras ellos, ojeroso y silencioso. El amarillo de sus ojos, su piel bronceada, aquella medio cresta repelente, su piercing del labio y de la ceja, y todo su cuerpo intimidante y musculoso repleto de tatuajes, le daban un aspecto letal. Y lo era. Koda era explosivo en sus acciones y en sus palabras. Posiblemente era el más descarado y el menos diplomático de los tres, pero también era el que más había sufrido. Y el que más empatizaba con la gente. El pequeño de los Gunlock sujetaba la botella de coñac que había sustraído del armario, y sorbía a morro. Cómo vamos a proceder? Tenemos una promesa que cumplir les recordó a los dos, sobre todo a Lonan, que era el mayor. Una promesa que le hicimos a mamá. Lonan no se había olvidado de ello. Aunque le hubiera gustado llevarla a cabo más tarde. Dado que juraron hacer valer su palabra cuando ella ya no estuviera. No obstante, las ansias de Koda eran las mismas que las suyas. Y no dudaba que eran también las de Dasan. No se me ha olvidado, Koda. Por lo pronto, iremos a Nevada inmediatamente contestó Lonan, enterraremos lo que quede de sus restos y la oraremos. Después hablaremos con Shia. Ella es la abogada de la familia. Se encargará de llevar todo el papeleo.

22 Y una vez allí? insistió Koda muy serio, con los ojos acuosos. Una vez allí, juraremos sobre la tumba de nuestra madre dijo Dasan decidido. Se levantó y alzó el vaso de alcohol, que no descansaremos hasta vengarnos de todos los que nos torturaron de pequeños e hicieron su vida imposible. Ella no nos permitió actuar mientras vivía. Y nosotros, por amor y respeto a ella, obedecimos. Pero mamá se ha ido tragó saliva emocionado y creo que los tres tenemos las mismas ganas de ir a la ciudad, y poner los puntos sobre las íes a todos los que la señalaron y a todos los que nos dieron la espalda. Mamá sufrió mucho. Y los que la hicieron sufrir, pagarán por ello. Lonan alzó su copa, y esperó a que Koda uniera la botella al brindis. Se miraron a los ojos, y solo por una décima de segundo reflejaron el dolor por aquella pérdida de valor incalculable para ellos. Pero los hijos de Cihuatl vivirían su luto. Aunque su dolor no haría que olvidasen las afrentas. Porque ni olvidaban ni perdonaban a las personas que habían hecho daño a su madre. Lo de ellos lo podían tolerar, pero que se lo hicieran pasar mal a ella no. Por mamá susurró Lonan. Besó su hombro izquierdo, ahí donde reposaba el tatuaje de su madre, cuando era más joven, con una tiara de plumas Gunlock. Te vamos a echar de menos. Joder que sí murmuró Dasan con congoja. Brindemos por que esté junto a nuestros ancestros y nos ilumine el camino sentenció Lonan. Por mamá dijo Dasan alzando su brazo. Espero que mire hacia otro lado cuando hagamos algo que le disguste. Por mamá sentenció Koda mirando al cielo estrellado de la playa. Para que se vaya tapando los ojos... aseguró con vehemencia. Gracias por

23 todo lo que hiciste por mí bebió lo que quedaba en el culo de la botella y la lanzó a la piscina. Que se prepare el puto Carson City. Lonan no podía estar más de acuerdo con su hermano pequeño. Sí. Que se prepararan todos. Los Calavera regresarían, y esta vez no tendrían la benévola voz de la conciencia de Cihuatl para detener sus impulsos. Iban a limpiar el nombre de su madre y su apellido. Palabra de Calavera.

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25 CAPÍTULO 3 Nevada Carson City De hurgar minas de minerales y la búsqueda de la plata, como muchos otros pueblos de Nevada, surgió Carson City, su capital. Su lema era «orgullosa de su pasado... segura de su futuro», y eran dos sentencias que Karen Robinson, en ese momento de su vida, no creía que fueran mucho con ella. Se bajó del taxi, pisó el pavimento de la acera con firmeza y sus pies embutidos en unas botas de tacón de color negro. Se colgó el bolso Escada al hombro y cerró la puerta del taxi. A continuación, se sacó las gafas de aviador de los ojos, y miró hacia la fachada del edificio que tenía en frente. Se retiró los largos mechones negros y rizados que rebeldes, siempre acababan frente a su rostro, como si fueran espoleados como caballos salvajes. Y suspiró... Suspiró porque, lo quisiera o no, iba a pasar una temporada larga en Nevada, hasta que comprendiera qué le había dejado en herencia su tío Henry, al que solo había visto contadas ocasiones cuando era pequeña. Ella era su único familiar. Y él, aparte de su padre, con el que tenía poco contacto, era el único que le quedaba a ella. A veces las herencias se convertían en deudas indeseadas, y Karen no quería lidiar con cosas ajenas. Suficiente tenía ella con sus problemas. El abogado de su tío la había llamado para darle la mala noticia. Henry había sido una de las víctimas del autocar que se había despeñado por una de las carreteras que iban de la parte alta del lago Tahoe hasta Las Vegas. Ella no

26 sabía cómo sentirse al respecto, porque hacía años, más bien, décadas que no sabía nada de él. A sus veintiocho años, solo tenía vagos recuerdos de cuando era una niña, una bebé. Y eran insuficientes para hacerse una idea de él. Pero lamentaba su muerte. Porque sí recordaba cómo hablaba su madre de él, y siempre tenía palabras de adoración hacia su hermano. Y si su madre decía que era alguien bueno e íntegro, entonces no había más que hablar. Aunque se hospedaba al Norte de la ciudad, había pedido un taxi para que la llevara hasta BB Asociados, el bufete de abogados encargado de gestionar los poderes de Henry. Un edificio modernista, de cuatro plantas y cristales reflectantes que hacían efecto espejo. Aquella era sin duda, la zona empresarial y de negocios de la capital, ya que sus alrededores, aunque hermosos, y repletos de zonas de ocio y diversión, guardaban un aire conservador a las típicos pueblos del Oeste. Como Reno, al Norte. Los contrastes siempre le llamaban la atención. Lo contrario a ella le atraía. Una mujer de Nueva York, criada en el orden dentro del caos, necesitaba muchos estímulos para no aburrirse, y sabía que Nevada y todo lo que rodeaba Las Vegas, era como un enorme parque de atracciones para adultos. Y bien sabía Dios que necesitaba que la alejaran del bucle destructivo en el que iba sumida desde hacía un año. Primero en la misión para la que tuvo que prepararse concienzudamente con su compañero de batallas Nick Summers. Todos los agentes relacionados en el caso Amos y mazmorras en las Islas Vírgenes nunca más volvieron a ser los mismos. A todos les cambió por dentro. A Romano, a Connelly, a Lévedev... Y ella no fue ajena a ese cambio interior. Todos crecieron a su modo. Ella no pudo acompañar a Summers como su dómina, porque tuvo la mala suerte de caerse por las escaleras y fracturarse el brazo. Pero el no participar en el Torneo como agente infiltrada, le abrió otro mundo. Y le dio la oportunidad de ser partícipe directa de una misión relacionada con la trata de blancas en Japón. Y ahí fue donde conoció al inspector Rob Brando de la Interpol. Y donde perdió las riendas.

27 Convirtiéndose en lo que hoy era. Una mujer asalvajada, con mucho temperamento, poca paciencia y unas ganas terribles de rehacerse, no como víctima, sino como justiciera, porque quería tomarse la justicia por su mano en nombre de todas las que como ella, habían sido usadas y humilladas. Tontas y ciegas de amor. Mierda masculló clavándose la uña del pulgar en la palma de la mano. Su ritual de castigo cada vez que el nombre de ese hombre regresaba a su mente. Que no pienses en él! susurró decidida a entrar en el edificio, reprochándose como si fuera una loca. Quien la viera así, pensaría eso mismo. Y no iría muy desencaminado. Porque Brando la había desequilibrado. Cuando descubrieron que el jefe de la operación y la infiltrada mantenían un affaire, fue insostenible continuar trabajando allí. A ella le costó mucho tolerar las habladurías y los chismes. Sobre todo cuando descubrió la verdad. Así que cuando todo acabó y después de que Brando le demostrase el tipo de hombre que era y cuáles eran sus verdaderos objetivos, Karen decidió tomarse el periodo de vacaciones que le debían. Dos meses y medio. Así que la llamada de BB Asociados había caído como agua de mayo, aunque aportaran malas noticias. Pero a ella le habían dado un lugar al que ir, un lugar en el que esconderse y rearmarse. Un refugio en el que ocultarse de todos esos compañeros del extranjero que la habían señalado a ella como la mala, cuando ella era, en realidad, una daño colateral más. Cuando pensaba en todo lo que tuvo que hacer en Japón para llegar hasta el fondo de la trata del clan Yama, seguía impresionándola, pero ya no se juzgaba a sí misma. Nunca lo haría. Porque los que como ella se metían en pieles ajenas para salvar a los demás, y se internaban en esos mundos turbulentos y oscuros, sabrían que el precio a pagar era alto. Y entenderían cómo de manchada estaba su alma, y cómo de corrompido se encontraba ahora su

28 corazón. Asumía las consecuencias. Porque era su responsabilidad como agente. Su trabajo la había cambiado. Y nunca sabría decir dónde empezó a convertirse en otra persona. En qué momento su perfil se desdibujó y decidió ponerse la venda en los ojos y meterse de cabeza de lleno en esos clanes por tal de salvar a las mujeres que estaban siendo extorsionadas y prostituidas. Mujeres americanas la mayoría, desaparecidas en sus respectivos países. Mujeres que nunca tendrían voz para explicar lo que les sucedía, ni medios para salir del agujero en el que las habían metido a la fuerza. Y en esa aventura envuelta en pesadilla, su espíritu también fue extorsionado, aunque el esfuerzo valió la pena, porque la misión se resolvió con éxito. No obstante, las medallas nunca compensarían la factura a pagar. Ella había estado a punto de perderse, y ahora el mapa con el camino de vuelta a casa pendía de un hilo muy fino. Por eso esperaba encontrarse en Nevada y no tirar del hilo con demasiada fuerza, no fuera a ser que se rompiera, y se quedara extraviada para siempre, siendo una persona que no quería ser. Tenía dos meses y medio para lamer sus heridas y renacer. Para reconocerse en el espejo y quererse de nuevo. Así que con esa idea entre ceja y ceja, Karen se presentó en la recepción del edificio, y esperó hasta que la recepcionista la atendiera y muy amablemente le dijera que un tal señor Harvey la esperaba en la última planta. En el ascensor, escuchando un hilo musical con la melodía de Titanic, Karen supo que no iba a atenderla el señor Michaelson, el notario que, primeramente, se había puesto en contacto con ella para hablarle sobre la herencia de Henry y comunicarle que ella iba a ser la única heredera. A saber qué tendría su tío... ahora, un tal Harvey la atendería. Las puertas del ascensor se abrieron, y no tuvo que dar un paso más para saber que el hombre moreno de perfecto corte de pelo engominado y rostro

29 atractivo, con las manos en los bolsillos, una sonrisa amable y muy comercial y olor a colonia cara, venía a recibirla a ella. Y no tendría más de treinta y pocos. Su mente analítica, producto de su formación y experiencia en el FBI, entendió algo. Harvey era el jefazo. Y el jefazo llevaba la gestión de un cliente con una cuenta grande, o sino, con algo suculento entre sus poderes. Sería que Henry era un buen cliente? Señorita Robinson, supongo. Harvey Bellamy se presentó ofreciéndole la mano. Karen salió del ascensor y la aceptó, devolviéndole una sonrisa de cortesía. Sí. Soy yo. Encantada. Antes de nada, le doy mi más sentido pésame. Siento mucho su pérdida. Ella se encogió de hombros y puso cara de circunstancias. Yo también. Estaban muy unidos? quiso saber invitándola a seguirlo hasta el despacho principal. No nos veíamos demasiado. Me hubiera gustado verle mucho más mejor ser precavida y no dar información de más. La invitó a sentarse frente a él, al otro lado de la mesa de caoba oscuro. Usted no es de aquí, verdad? De la tierra o de Nevada? bromeó sin darse demasiada importancia. Era algo que no podía controlar. No tenía filtro. Era el resultado de trabajar

30 con hombres. Y no con hombres cualquiera. Hombres con arma, placa e uniforme. Con un proceder y una actitud soberbia y distinta al resto. Harvey alzó su ceja negra y perfecta y sus ojos negros chispearon divertidos. De Nevada. No. Nací en Nueva York. Oh, una chica de la gran ciudad... Se le nota en el acento. Es mucho más abierto y no tan cerrado y pausado como el de aquí. Sí. Soy consciente admitió Karen buscando alguna fotografía o algo que hablara de ese hombre. Usted no es el señor Michaelson anunció sin impertinencia, estudiando la funcionalidad de aquel despacho. Era grande, estaba todo en orden y casi se podía pasar la lengua por los muebles y los cristales de las ventanas de lo limpios que se veían. Pensé que sería él quien llevara el tema de la herencia, dado que fue él quien me llamó. El bueno de Michaelson explicó Harvey sacando el testamento de Henry de uno de sus cajones se encarga de avisar a todos los clientes. Pero yo soy quien se reúne con ellos le guiñó el ojo. Además, esta misma semana Michaelson ha obtenido su jubilación. Y bien merecida que la tiene. Ha sido un hombre de empresa. Karen alzó la comisura de los labios levemente. Era un seductor. Un encandilador. Y podía serlo, porque el hombre estaba de muy buen ver. Y usted? Tenía relación con mi tío? Harvey asintió con seguridad. Ya lo creo. Era un buen tipo admitió con voz tranquila. Este accidente se ha llevado a buena gente. Muchos de ellos trabajadores de los casinos reconoció. Y otros, ciudadanos ejemplares de Carson, entre los que se

31 encuentra Henry. Lo cierto es que ha sido una tragedia y estamos todos muy afectados. En mi despacho estos días no ha dejado de entrar gente que no podía dejar de llorar sacudió la cabeza con pesar, pero manteniendo el tipo. Realizar este tipo de tareas en momentos tan delicados es muy desagradecido. Me imagino añadió empatizando con él. Esta noche se va a celebrar un acto en memoria de los fallecidos. Se hará en el Glen Eagle. A las nueve. Allí nos despediremos de ellos. Si no se va hoy mismo, ya sabe... Ella lo miró con interés. Harvey quería saber si iba a quedarse más días. No tengo prisa contestó. No quiero escuchar la lectura del testamento y después irme. Me gustaría saber un poco más de Henry. Al menos, quería agradecerle que haya pensado en mí para recibir lo que fuera que tuviera. Tal vez me quede para conocer mejor el tipo de hombre que fue y recorrer los lugares que él frecuentaba. Entonces es posible que se quiera quedar una larga temporada. Y eso por qué? Henry ha sido extremadamente generoso. El tono en que lo dijo la puso un tanto alerta. Quiere que le lea el testamento y así le contesto? Karen carraspeó y se reacomodó en la silla. Sí, por favor.

32 Karen no le pediría a Harvey que le leyera el testamento de nuevo. Las palabras de su tío habían sido muy claras y sensatas y resonaban en su cabeza como una pelota de ping pong, de lado a lado. Él no tenia mujer ni hijos y, aunque le hubiera gustado mucho haberla conocido más y pasar tiempo con su única sobrina, ser activista no le daba mucho tiempo libre. Porque, un activista siempre tendría algo por lo que luchar. Era un hombre, por lo que decía el testamento, que nunca valoró demasiado sus posesiones. Estas le daban el dinero que necesitaba para viajar y pelear por las cosas que creía, y no tuvo que preocuparse de nada más que no fuera lo que le rentaban al mes. Karen siempre le fascinó de pequeña. Sin saberlo, su tío había estado al día de todos sus logros. Su graduación, su aceptación en la academia, su aprobación en Quantico... y después... después poco más. Porque la madre de Karen murió, y a él dejaron de informarle. Así que se perdió el contacto por completo, pero su tío nunca se olvidó de ella. Para muestra un botón: le había dejado todos sus ahorros, una cantidad nada desdeñable de cien mil dólares; y dos propiedades. Su negocio que se materializaba en un edificio que hacía de hotel en el centro de Carson y ahora estaba inactivo. Y su casa del lago Tahoe. Todo para ella. Karen todavía no lo podía creer. A ella nunca le faltaría dinero ni buenos ingresos trabajando para el gobierno como trabajaba, pero aquella inyección económica era toda una sorpresa llovida del cielo. En total, la suma de sus propiedades, señorita Robinson, más el efectivo que le ha dejado en el banco, quiere decir que es usted la única heredera de una fortuna que oscila sobre los tres millones de dólares, según los informes de las últimas tasaciones del terreno y la propiedad que pidió su tío para estar al día Harvey le enseñó unas hojas que reflejaban los precios según tasación y suelo del hotel y de la casa.

33 Ah... murmuró Karen un tanto abrumada mirando los informes sellados por el banco y los tasadores. Perdone que le pregunte... Tutéame. Los dos somos más o menos de la misma edad. Me parece extraño que nos hablemos de usted La miró sin subterfugios. Los ojos oscuros de Karen titilaron con inteligencia. Sí. Estaba flirteando. Eh... de acuerdo aceptó un tanto incómoda. De cuándo es la tasación del hotel y de su casa? Ah... Harvey revolvió las hojas y encontró la fecha. Aquí está. Hace tres meses. Tasó las dos propiedades al mismo tiempo? El mismo día? frunció el ceño. Sí. Eso pone. Esto es Nevada sonrió abiertamente. No se necesita tanto protocolo como en la gran ciudad. Ya veo... Pareces contrariada. Oh, no no se apresuró en dejar de adoptar su raciocinio de policía. Supongo que esas cosas funcionan así aquí. Inclinó la cabeza a un lado de manera agradable y contestó: Te sorprenderías... Es el viejo Oeste. Tenemos nuestras propias leyes y nuestro propio ritmo. Esta es la cuidad de la inmediatez. Aquí la gente quiere ganar dinero rápido e inmediatamente. En todos los sentidos. Si piensan en vender, quieren la tasación por la tarde y la venta por la noche. Está todo preparado para que así sea. Karen sonrió y negó con la cabeza.

34 Es refrescante. A mí me gusta analizarlo todo. Soy de las que busca el mejor precio en internet, y no para hasta que lo encuentra. Oh, aquí también se echó a reír. No vamos a gastar por gastar o a invertir por invertir. En el estado del juego y de las apuestas a nadie le gusta perder. Es una filosofía intrínseca en nuestro ADN. También en el mío. Bueno suspiró todavía nerviosa por las noticias. Y después de esto, qué tengo que hacer? Nunca he sido la única beneficiaria de un testamento. De hecho, nunca he sido beneficiaría de nada se rio de sí misma. Pues es una verdadera pena añadió Harvey mirándola fijamente a los ojos. Lo único que tienes que hacer es aceptar. Eres la única beneficiaria del usufructo universal de tu tío. Podrás obtener sus bienes gananciales, sus bienes privativos y sus propiedades, solo aceptando la herencia. Tenía algún tipo de deuda mi tío? No. Ninguna. Estaba limpio ratificó Harvey. Caray exhaló el aire incrédula. Es como la lotería susurró Karen. Harvey se echó a reír. Sí. La tuya sí. Hay otras personas que heredan deudas. Me alegra no ser una de ellas. Hay dos tipos de aceptación de herencia, Karen. Sí quiero le cortó. Harvey prosiguió con una sonrisa.

35 Aceptación tácita o expresa. Elegiré la que lo deje todo firmado y ante notario señaló Karen. Bien... Iremos rápido. Haré una llamada y procederé a redactar el documento privado conforme se realiza una aceptación expresa de la herencia sostuvo el teléfono entre la oreja y su hombro y la miró. Quieres tomar algo? Agua? Un café? hizo una pausa para suavizar la voz. Una copa después? A Karen le pareció divertido y adorable al mismo tiempo. Son todos tan hospitalarios aquí? bromeó ella. Con las mujeres bonitas siempre. Pero ella no estaba por la labor, quería tomarse las cosas con calma en Nevada. Te acepto el café, aquí, por ahora. Él asintió con el gesto de un hombre que creía que todas las mujeres caerían ante él de un momento a otro. Muy seguro de sí mismo. Bien. Tienes prisa? se miró el Rolex de oro de la muñeca. Estaremos un rato con tus gestiones. El mismo notario se encargará de hacer los cambios de nombre de las propiedades y a oficializarte un cheque, en caso de que no quieras esperar a que las transacciones entre bancos hagan la operación del traspaso de dinero de cuenta a cuenta. Ibas en serio cuando decías que aquí hacéis las cosas muy rápido. No perdemos el tiempo. Karen hizo un mohín de sorpresa y después asintió conforme.

36 No tengo prisa. Mi mejor plan en Carson City es esperar a recibir la herencia total de mi tío se encogió de hombros. Entonces, cheque o traspaso? Mejor traspaso. No quiero llevar un papel de tanto valor encima. Habrá una comisión por gastos de gestión. Me da igual. Lo prefiero en cuenta. Como quieras. Por cierto, respecto a lo que has dicho, hay muy buen cartel de eventos en Nevada continuó Harvey con una mirada más atrevida. Si te quedas unos días y te apetece, podría hacerte de guía. Gracias Karen no le daría cuerda, pero tampoco sería grosera con él. Le frenaría con elegancia. Me lo pensaré. Harvey sonrió de oreja a oreja y contestó. Genial. Felicia dijo al teléfono, por favor, trae un café... miró a Karen esperando a que ella le dijera cómo lo quería. Doble y con un sobre de sacarina contestó. Doble y con sacarina. Gracias. Karen iba a estar una hora más en aquel despacho. Y aunque no le gustaba que la atosigaran ni que flirtearan demasiado si ella no estaba interesada, merecía la pena aguantar al simpático de Harvey Bellamy a cambio de agrandar su cuenta bancaria y ser dueña de algunas propiedades. Era un peaje que pagaría gustosa. Una hora después, cuando salió de BB Asociados, lo hizo con una sensación de irrealidad de la que no podía desprenderse. De repente, ella, que pagaba un

37 alquiler desorbitado en Nueva York y que no tendría nada que heredar de su padre, se veía ahora con dos propiedades a su nombre, sin cargos, en Nevada y su cuenta bancaria hinchada considerablemente. Su tío no era millonario, pero ese hotelito que poseía en el centro, le había dado buenos números. Y aun así, él pocas veces estuvo ahí trabajando. De repente, le entró una curiosidad enorme por saber más de Henry. Por saber cómo era y cuál fue su lucha durante tanto tiempo. Iría con calma, viendo y valorando todas las propiedades, y descubriendo a Henry en cada detalle de los ladrillos que le había dejado, porque en el dinero uno no veía nada, pero la esencia estaba en los hogares que uno creaba. Esa misma noche, según le había informado Harvey, en el Glen Eagle se celebraba una concentración en recuerdo a las víctimas del accidente. Ella no era capaz de llorar a su tío, porque no se acordaba de él y nunca tuvieron relación, al menos, no conscientemente. Estaba en deuda con él. Y le debía desearle un buen camino en el más allá y agradecerle lo que le había legado. No sabía si Henry era consciente de ello, pero acababa de cambiarle la vida. Le había dado un balón de oxígeno. Podría tomarse sus vacaciones con más calma, disfrutar de esa tierra y recargar bien las pilas para volver al trabajo. Entonces, mientras pedía un taxi, sonrió. Era una estúpida. Otra persona en su lugar posiblemente se olvidaría de la obligación de regresar al trabajo. Pero ella sentía una fuerte vocación hacia lo

38 suyo. Y no contemplaba abandonar, por muchas crisis y mucho dolor que le produjera su placa.

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40 CAPÍTULO 4 Eagles Lonan miraba a su alrededor sin mover un solo músculo de su cara. Inexpresivo estudiaba a los cientos de miembros de Carson, familiares de las víctimas de la tragedia, que se habían reunido en aquel lugar tan emblemático de la ciudad. Un restaurante cuyos extensos jardines eran punto de encuentro de mítines, congregaciones, eventos y fiestas de todo tipo. Pero aquella noche solo el luto podía vestirla. El jardín se había iluminado con las velas de todos los presentes que, en respetuoso silencio y con algún sollozo roto, oraban y rezaban por los que se habían ido. Él recordaba a algunos de esos vecinos, ahora más mayores marcados por el paso del tiempo. Pero de lo que estaba seguro era de que nadie de los ahí presentes les recordaría a ellos. Eran unos renacuajos cuando se vieron obligados a vivir en el Monte Charleston y a huir de la ciudad por culpa de los desprecios de la gente de la comunidad Gunlock, los cuales no dejaban de insultarles a ellos y a su madre, porque creían que su madre era una buscona y ya dudaron incluso de que él y Dasan fueran hijos de Koda Kumar, el futuro jefe de la Comunidad. Lonan se cruzó de brazos y pensó que eran todos unos hipócritas que habían preferido señalar a su madre como una fresca, en vez de creer que el responsable de casi todos los poderes legales de la comunidad Gunlock de entonces, Ben Bellamy, hubiera abusado de ella, no fuera a ser que, al señalarlo, sus intereses sufrieran alguna consecuencia dramática.

41 Vestido de riguroso negro, apretaba la mandíbula con fuerza y procuraba no juzgar y no odiar demasiado. Pero el dolor que les habían infligido era demasiado como para dejarlo pasar. Su madre se vio apartada de la comunidad, al igual que ellos, que fueron maltratados como bastardos, sobre todo el bueno de Koda, que tuvo que soportar toda esa mierda racista por parte de los Gunlock, tan puristas como eran. Pero todos obviaban que Koda Kumar se enamoró de una india de ojos claros, herencia de sus antepasados blancos, y entonces nadie puso el grito en el cielo. Hasta que el perro sarnoso de Ben abusó de ella, y la sumisa de su mujer Marlene, lanzó una maldición que corrió como la pólvora entre las comunidades indígenas. Y los marcó para siempre. En en el monte Charleston no había mucho que hacer, excepto correr por los bosques, perseguir animales e ir a las clases de la escuela de acogida, a una hora andando de su casa. Los apartaron de la sociedad como parias, y fue complicado con sus precedentes intentar integrarse, tanto entre los Piauties como entre los blancos. El color de sus pieles, un tono más oscura que el de los gringos, y un tono o dos más claros que el de los Gunlock, no dejaba que se clasificaran. Y lo peor de todo era la maldición que tanto caló en su sociedad. Cihuatl pasó a ser una mujer maldita. Y ellos también. Por eso les obligaron a irse al exterior, a las reservas más castizas, donde no atraerían la mala suerte, donde los Calavera nunca pondrían los ojos sobre ninguna mujer y donde, sobre todo, todos los servicios estaban reducidos. Y vivieron precariamente como pudieron durante años. Su madre gozaba de la herencia de Koda, que no pudo hacer valer de ninguna de las maneras, dado que los tentáculos de Ben eran muy largos, y se había asegurado que todo el mundo supiera que Cihuatl era una puta interesada. No importaba que tuviera el

42 dinero para hacer esas gestiones y pagar al notario. Nadie quería darle ese servicio. Y así se vieron abocados al ostracismo, y su madre acabó aceptando esa vida. Lo asumió. Se conformó saliendo de su comunidad y viviendo en el Monte, con sus tres hijos, con una paga de viudedad que no llegaba casi para mantenerlos, y con un patrimonio del que no podía disfrutar por un complot sucio e ilegal entre los que llevaban la batuta de la ciudad. Lonan no quería pensar en nada de aquello, porque esas experiencias les curtieron y porque no quería envenenarse más de lo que ya estaba. Pero era necesario recordar para no olvidar lo que habían ido a hacer ahí. Y era un objetivo que los tres tenían entre ceja y ceja. Allí nadie rezaría por su madre. Nadie se acordaría de la denostada Cihuatl. Pero ellos sí. Y se asegurarían de vengar todas sus afrentas y de que su nombre fuera desenterrado para mostrar las vergüenzas de una sociedad que se creía avanzada, cuando, en realidad, se sometían bajo el yugo de los de siempre, los que más poder tenían. Con sus ojos perdidos entre la multitud, y los recuerdos amargos corroerles las venas, su atención se detuvo en una silueta, que se colaba discretamente entre la gente. Era una mujer. Una mujer con un pelo espectacular y abundante, de rizos salvajes, y un rostro oval pálido y limpio que emitía luz. Tenía unos labios maravillosos, mullidos y con una forma hecha para que la mataran a besos. Lonan parpadeó una vez, sumido en un extraordinario embrujo. La mujer osciló sus larguísimas pestañas oscuras, alzó el rostro y de repente lo miró. Estaba seria, pero ni de largo mostraba la afectación que sí mostraban los demás.

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